e diel, 01 shkurt 2009

Lección 2, ¿y las cuerdas?

Para tocar el instrumento tenemos que conocer también las cuerdas.

El violín es un instrumento afinado en quintas, o sea que cada cuerda aumenta en cinco grados la altura del sonido de la anterior. La primera, la más gruesa, es sol, la segunda es re, la tercera es la y la más delgada es mi. (Contemos los grados: SOL la si do RE mi fa sol LA si do re MI: UNO dos tres cuatro CINCO... Como vemos, si SOL es el primer grado, RE es el quinto, tomando como referencia la escala de sol; y a su vez LA es quinto grado respecto de RE, y MI quinta en relación con LA).

En una partitura, el sol de la primera cuerda, o sol grave, corresponde a la nota colocada bajo la segunda línea adicional debajo del pentagrama; el re grave (segunda cuerda) es la nota justo debajo de la primera línea del pentagrama, contando desde abajo; el la (tercera cuerda) es la nota que se escribe en el segundo espacio del pentagrama, también contando desde abajo, y el mi (cuarta cuerda) es la nota que aparece en el cuarto espacio del pentagrama.

[ANUNCIO DE NUESTROS PATROCINADORES: Diversos métodos y partituras de violín siguen la notación anglosajona, así que cabe referirla aquí para que sea de su conocimiento. En el sistema anglosajón los nombres de las notas se representan mediante letras: do (C), re (D), mi (E), fa (F), sol (G), la (A) y si (B)]

El sol grave se toca "al aire" en el violín, es decir, sin que dedo alguno (0) presione la cuerda. Con nuestro dedo índice (primer dedo o 1) se toca la nota la, presionando la cuerda sol. Para una correcta afinación, es necesario seguir las siguientes:

INSTRUCCIONES PARA QUE SU LA SUENE COMO DIOS MANDA

1) Provéase de un violín y un arco embreado. 2) Asegúrese de que la cuerda sol esté correctamente afinada. (Si no sabe afinarlo, que se lo afine su profesor o ayúdese con un afinador electrónico ajustado a 440 Hz). 3) Póngase en posición de violinista. 4) Colocar la tercera falange del dedo índice (primer dedo) junto a la cejilla. La tercera falange es donde la mano se convierte en dedo. 5) Bajar el dedo, haciendo una forma cuadrada, directamente sobre la cuerda. 6) Escuchar el sonido y comparar con lo que registra su afinador. Si en la pantalla aparece una A (la) y se enciende una lucecita verde, ¡misión cumplida!

Qué fácil, ¿no? Bueno, ¿y los demás sonidos? Pues como al la le sigue el si, esta nota se toca con el segundo dedo (el de en medio o corazón o 2), sin remover el primero. Dado que en la escala musical hay un sonido entero entre el la y el si, para tocar si en el violín se debe dejar un espacio entre el primer y el segundo dedo. Un espacio tal que cupiera otro dedo entre ellos. La nota do se toca con el tercer dedo (anular o 3), dejándolo ligeramente unido al segundo dedo y manteniendo éste, así como al primer dedo, sobre el diapasón. En este caso se unen los dedos porque entre si y do solamente hay medio tono en la escala musical. ¿Por qué? Presumibles razones de la física del sonido.

El re que corresponde a la segunda cuerda puede tocarse asimismo presionando la cuerda sol con el cuarto dedo (meñique o 4), dejando el espacio de un dedo respecto del do y todos los demás dedos en sus respectivas posiciones. Al respecto, es importante recordar que la correcta ejecución demanda no alzar los dedos conforme se va de una nota más baja (o grave) a una más alta (o aguda) o utilizar todos los dedos que correspondan a la nota. Ello porque por ahí andan algunos aprendices de violinistas que tocan el do sólo con el tercer dedo, dejando los demás al aire.

En las demás cuerdas, el sistema es (casi) el mismo. Esta manera de tocar corresponde a lo que se conoce como la primera posición de la mano izquierda. ¿Cómo, cómo cómo?

[OTRO ANUNCIO DE NUESTROS PATROCINADORES: la mano izquierda emplea varias posiciones a lo largo del diapasón para cubrir la escala de los sonidos, así en la cuerda sol: luego del re, sigue el mi, pero como todos los dedos de nuestra mano se encuentran atareados, si queremos tocar un mi en la cuerda sol, la mano debe recorrerse lo suficiente para que el primer dedo toque un si y no el la que originalmente tocaba. Cuando se domina la digitación sobre el diapasón, el violinista sabe exactamente qué tanto debe recorrer la mano para dar con su primer dedo notas más altas, sonora y artísticamente hablando, y poder digitar las que siguen.]

Decimos que es casi el mismo método porque en las cuerdas re y la el segundo dedo se coloca de manera distinta: unido al primer dedo. Esto se debe a que en dichas cuerdas las notas "de segundo dedo", mejor dicho, las alturas de sus respectivos sonidos, son de un semitono respecto de la anterior. Así, en la cuerda re: re (0), mi (1), fa (2), sol (3), la (4), y en la: la (0), si (1), do (2), re (3), mi (4). [Los números en paréntesis representan los dedos.]

En estas cuerdas, la separación del segundo dedo respecto del primero dan respectivamente fa y do sostenidos.

Recapitulando: 1) cada cuerda del violín tiene una afinación de quinto grado respecto de la anterior (sol, re, la, mi), 2) la tercera falange del primer dedo debe colocarse junto a la cejilla del violín, 3) el primer dedo cae sobre cada cuerda formando una especie de cuadrado y 4) la digitación de las notas sucesivas se lleva a cabo dejando el espacio de un dedo o unido al anterior según corresponda tono completo o semitono y 4) cada nota emplea siempre el mismo número de dedos que le corresponda.

Apuntes sobre el violín o, como quien dice, lección I...

Tarde pero seguro, héme aquí nuevamente. Les ofrezco en esta ocasión un breviario cultural para conocer a nuestro amigo el violín. Procedamos a revisar su anatomía de arriba abajo: la parte superior del instrumento está coronada por la cabeza o voluta (ing. scroll), que parece una especie de caracola. Inmediatamente debajo de ella se halla la caja de clavijas o clavijero (peg box), en el que se insertan cada una de las clavijas (pegs), las cuales sirven para mantener afinado el instrumento. En cada una de estas clavijas se insertan las cuerdas sol (clavija inferior izquierda, tomando como referencia la ilustración del violín que acompaña este texto), re (superior izquierda), la (superior derecha) y mi (inferior derecha). Es importante que las cuerdas se encuentren enroscadas en las clavijas de manera que la tensión de las mismas sea mayor conforme se giran las clavijas hacia la voluta, y se aflojen girándolas hacia el botón (end buttom). También es importante no tensar demasiado las cuerdas porque se pueden romper e incluso dañar a nuestro querido amigo con el latigazo que dan al romperse. (Para quienes no tenemos oído afinado, que de plano no sabemos reconocer la altura de cada uno de los sonidos, resulta muy útil adquirir un afinador electrónico que venden en cualquier tienda de instrumentos musicales. Con el tiempo, poco a poco va uno agarrando la onda.)


La parte que media entre el clavijero y el cuerpo del violín, se llama cuello (neck), sobre el que se encuentra el diapasón (fingerboard). Demos un paso atrás, para saludar la cejilla (nut) que une el cuello o mástil con el clavijero.


Cada una de las cuerdas se extiende desde las clavijas hasta el cordal o tiracuerdas (tailpiece), la pieza de madera negra (ébano) que se eleva al lado derecho del apoyo del mentón o barbilla (chin rest) y en la cual se incrustan asimismo los afinadores (fine tuners), una especie de tornillos que sirven para ajustar de manera más precisa la afinación de las cuerdas. El cordal se une en la parte inferior por el botón, ya mencionado, que ofrece un punto de tensión contrario al clavijero para la tensión de las cuerdas.


El puente (bridge) es la pieza de madera clara cuya función es mantener elevadas y tensas las cuerdas para el buen sonido del instrumento. Esta es una pieza muy delicada, ya que puede quebrarse debido a la tensión de las cuerdas cuando éstas llegan a romperse, y requiere una posición precisa sobre el instrumento. Visto de frente, es una pieza curva con un lado más alto que el otro. Sobre el instrumento, se coloca de manera que el lado más alto quede a la izquierda, más o menos al centro de los agujeros en forma de S (estos agujeros tienen hacia su parte media una pequeña aguja horizontal, que sirve de marca para ubicar el puente). Si quieren más datos y saber sobre cuidado de instrumentos, les recomiendo el blog http://zenker-instrumentos.blogspot.com/2007/09/introduccion-la-mayora-de-los.html


El sonido que se produce mediante la vibración de las cuerdas es captado por el instrumento gracias a estos agujeros con forma de S, que se llaman oídos, eses o efes (F holes) y canalizan las ondas sonoras hacia el interior o caja de resonancia.


Esta caja de resonancia, lo que propiamente sería el cuerpo del violín, se constituye de hojas de manera en forma tan sugerentemente femenina. La parte superior, en la que se hallan los oídos, se conoce como tabla armónica (soundboard), y sus laterales son las costillas filete (upper bout) y reborde (C bout). Dentro de la caja de resonancia se encuentra el puntal o alma (sound post).


No debe olvidársenos su compañero, el arco (bow), que comienza en la punta (tip) hasta el talón (frog) a todo lo largo de la varilla (stick). Hacia la parte inferior se encuentra el entorchado (winding), sobre el que se apoyan los dedos que lo sostienen, la férrula (ferule) y el tornillo (adjusting screw), que sirve para ajustar las cerdas o crines (bow hair). Cuando el instrumento es nuevo, hay que frotar las cerdas sobre la resina o brea (rosin) hasta que se produzca el sonido. De lo contrario, pueden pensar que los estafaron con un violín mudo. Sayonara!










e diel, 08 qershor 2008

¡Que nadie se nos duerma!

Luego de haber resuelto los tres enigmas de la erotófoba princesa Turandot, con el riesgo de la decapitación al primer intento fallido, el pretendiente Calaf propone a su vez una adivinanza a su recién adquirida noviecita: ella debe saber cómo se llama su ignoto galán antes del amanecer, y si descubre el nombre, él con todo gusto entregará al verdugo la aventurada cabeza. Pero la princesita, con todo y su sangre real, es medio tramposa, así que manda a sus guardias y espías del palacio a que torturen a todo Pekín para que el nombre del forastero sea develado. Así, por edicto real, nadie puede dormir esa noche, bajo pena de muerte. Es entonces cuando Calaf canta su celebérrima aria “Nessun dorma”, que nadie duerma; una de las más conocidas, queridas y logradas de los anales operísticos.
Lo que sigue, lo tomamos de la Wikipedia:
“El nombre Turandot tiene origen persa y significa ‘la hija de Turan’. Turan era una región de Asia Central, parte del Imperio Persa. La historia de Turandot se remonta a un poema de Nezami, uno de los grandes poetas épicos de la literatura persa, llamado Las siete bellezas o Las siete princesas. En dicho poema se narra la historia de un príncipe persa de la época sasánida, que tenía siete princesas, cada una de ellas proveniente de un lugar distinto del imperio: Egipto, China, Rusia, Grecia, Turquía, India y Asia central. La princesa rusa no encontraba un hombre digno de ella, y por eso se había encerrado en una fortaleza y había declarado que se entregaría al que resolviera una serie de enigmas. Además, una vez resueltos los enigmas, debía pasar por su ‘puerta secreta, guardada por misteriosas espadas que amenazan con decapitar al intrépido’.
”Esta historia fue retomada por François de la Croix, un orientalista francés contemporáneo de Antoine Galland, el traductor de Las mil y una noches, en una colección de cuentos llamada Los mil y un días. En esta obra se hace una transposición cultural de la princesa rusa original a una fría y cruel princesa china llamada Turandokht, transposición que se proponía acentuar el carácter exótico de la historia.
”A partir de este relato, Carlo Gozzi creó una tragicomedia al estilo de la Comedia del arte, que luego fue recreada por el poeta alemán Friedrich Schiller. El texto de la ópera se basa en una traducción italiana de esta obra.
”Puccini comenzó a trabajar en Turandot en marzo de 1920, después de reunirse con los libretistas Guiseppe Adami y Renato Simoni. Inició la composición en enero de 1921. En marzo de 1924, había completado la ópera hasta el dueto final. Sin embargo, no había quedado satisfecho con el libreto del dueto y no reanudó el trabajo hasta el 8 de octubre, escogiendo la cuarta versión que hizo Adami del texto. El 10 de octubre le diagnostican a Puccini cáncer de garganta y muere pocas semanas después, el 29 de noviembre, dejando tan sólo treinta y seis páginas con esbozos sobre el final de Turandot. Puccini también dejó instrucciones para que Riccardo Zandonai terminara la ópera, pero su hijo Tonio objetó esta decisión y fue comisionado Franco Alfano para concluir la obra.
”El estreno de Turandot se realizó en La Scala de Milán, el 25 de abril de 1926, bajo la dirección musical de Arturo Toscanini.
”A la mitad del acto tercero, dos compases luego de las palabras ‘Liù, poesía!’, la orquesta se detuvo, Toscanini bajó la batuta, se volvió al público y dijo ‘qui il maestro finí’ (“aquí terminó el maestro”). El telón descendió lentamente. Las representaciones posteriores incluyeron el final compuesto por Alfano.
”En 2002, Luciano Berio compuso un nuevo final para Turandot, que recibió críticas mixtas”.

e premte, 23 maj 2008

¡Claro!, pero ¿cómo se lee “la música”?

¡Uffff! Diversas actividades nos habían mantenido alejados de este blog, pero nunca es tarde para retomar el rumbo, y ahora deseamos ofrecerles algunos conocimientos básicos de solfeo que nos ha dado nuestro profesor de violín. Va, pues.
La música, dice Pero Grullo Pérez de la Borbolla, se representa en partituras mediante signos, los cuales se escriben en un conjunto de líneas horizontales y equidistantes mejor conocido como pentagrama. (¡Cómo lo supo!) Algunos de estos signos musicales son, precisamente, las notas, que representan la altura de los sonidos, como quien dice su agudeza o su gravedad.
Debido a que existen sonidos demasiado graves o demasiado agudos, el pentagrama resulta insuficiente para abarcar la extensión de todos ellos, por lo que es común que se añadan pequeñas líneas horizontales abajo o arriba del pentagrama.
Como ya mencionamos, una de las cualidades del sonido es su altura, el grado de agudeza o gravedad, y esta diferencia de altura se representa por medio de las notas, que son siete: do, re, mi, fa, sol, la y si.
¿Y luego cómo se leen? Voilá: la lectura de las notas en el pentagrama es posible mediante el inventazo que es el sistema de claves, que fijan la altura de los sonidos en relación con alguna de las líneas del pentagrama, y al mismo tiempo con las demás líneas y espacios.
Este sistema de claves se basa en tres figuras, que se colocan exclusivamente sobre una de las líneas del pentagrama, y siempre al inicio de este: fa (para el registro grave), do (registro central) y sol (registro agudo). Nuestro querido amigo, el violín, emplea la clave de sol, la cual se escribe en la segunda línea del pentagrama, de abajo hacia arriba, lo que significa que la nota que aparece en ese preciso lugar será siempre sol. Y así, conociendo el nombre de esta nota, es fácil saber el de las demás, en relación con el lugar que ocupen en el pentagrama:
Para ejecutar las notas en el violín, hay que saber primero que las cuerdas del instrumento son, consecutivamente, sol (la más gruesa), re, la y mi. La cuerda sol hace sonar el sol más grave, que se ubica debajo de la segunda línea adicional, abajo del pentagrama. El sol que se escribe en la segunda línea del pentagrama se toca usando tres dedos sobre la cuerda re. En otra entrada daremos algunos tips para la ejecución precisa con los dedos. Tsai chien!

e mërkurë, 26 dhjetor 2007

Bond, James Bond

Esta es quizá una de la frases más famosas del cine, pronunciada, además, por uno de los personajes más conspicuos de la cultura pop desde inicios de la década de 1960, cuando se inició -disculpen la reiteración- una de las franquicias cinematográficas más exitosas de la historia. Sea encarnado por Sean Connery o Daniel Craig, pasando por George Lazenby, Roger Moore, Pierce Brosnan y hasta David Niven (en una parodia irreverente de la saga de espionaje), James Bond ha emocionado a las audiencias de todo el planeta con sus aventuras musicalizadas por el tema compuesto originalmente como pieza jazzística por Monty Norman y enriquecido magistralmente para orquesta por John Barry, quien compuso la partitura de 12 de las 22 películas que componen la serie producida por los Broccoli. En las primeras aventuras cinematográficas, el tema de James Bond se empleó como una suerte de leitmotiv asociado al agente 007, y en los filmes posteriores se convirtió en el tema de acción por antonomasia, no obstante que Barry le dio igual importancia a otras partes de la banda sonora. Según la Wikipedia, el tema de James Bond ha tenido diversas variaciones y adaptaciones según el estilo musical imperante en cada época. Primeramente, se encuentra la versión "clásica" con los arreglos y orquestaciones de Barry y con Vic Flick en los riff de guitarra eléctrica; esta versión del tema aparece en las películas de Sean Connery, desde Dr. No hasta Diamantes para la eternidad, y ha sido la piedra angular para todos los compositores que han escrito música para alguno de los filmes de James Bond. Mencionemos que en Al servicio secreto de Su Majestad, Barry optó por una variación del tema en que un sintetizador moog tocaba la melodía, con el fin de distinguir al Bond de George Lazenby del representado por Connery.

Tras la llegada de Roger Moore, Barry presentó la versión "sinfónica" del tema bondiano, con mejores arreglos y una orquestación espectacular, además de eliminar la guitarra eléctrica. Esta versión se presentó desde El hombre del revólver de oro hasta The living daylights, en la que sólo hubo una pequeña variación mediante sintetizadores como una manera de diferenciar a Timothy Dalton del Bond predecesor.
Asimismo, en plena etapa Moore, La espía que me amó presenta una variación del tema musical en un estilo muy apegado a la musica disco y funky, muy en boga en la década de 1970. El compositor Marvin Hamlisch le llamó Bond 77 a la variación que compuso, por el año en que se estrenó la película.
Muy posteriormente, en la segunda y última película de Timothy Dalton, Licencia para matar, cuando Barry no volvió a trabajar más para la franquicia, el compositor Michael Kamen retomó algunos de los elementos de la versión "clásica" para adaptarlos a guitarra española, y así dar un tono pretendidamente hispano a la aventura de Bond contra un traficante de drogas latinoamericano. Y después, tras un interludio de seis años en la saga, el compositor francés Eric Serra se encargó de la partitura en Goldeneye, pero recibió severas críticas por la manera en que empleó el tema de Barry, tocado por sintetizadores y coros hindúes que le dieron un inadecuado tono tétrico a la melodía. De hecho la única aparición del tema sinfónico de Barry en el film, durante la escena del tanque, se debe a la intervención del compositor John Altman.
Finalmente, tras el malogrado intento de Serra, el británico David Arnold se hizo cargo de musicalizar la serie, e inició su labor con la versión "clásica" en El mañana nunca muere, para presentar su versión en El mundo no basta, con elementos orquestales novedosos y techno que retoma para Muere otro día. Pero los aires clásicos del tema de James Bond volverán a escucharse en la partitura compuesta por el mismo Arnold para Casino Royale.

e shtunë, 13 tetor 2007

Érase una vez...

Ahí, en la bodega del restorán propiedad de su padre, entre sacos de harinas, cajas de verduras y trastos viejos, la hermosa Déborah cumple sus sueños de ser una bailarina de ballet. Cada mañana, a media jornada, mientras su hermano y su padre se afanan en servir a los comensales, la pequeña moza se escapa al trabajo y se encierra, a solas, para bailar como una delicada mariposilla al son de la Amapola. Sin embargo, ella sabe que no se encuentra completamente a solas. Desde hace varios días, ella descubrió que el chico que la adora ha estado espiándola cada vez que ingresa al improvisado estudio, en donde se dará inicio a una hermosa, pero frustrada historia de amor.
La escena pertenece a la épica de gángsters Érase una vez en América (1984), del director italiano Sergio Leone, en la que aparece una jovencísima Jennifer Connelly como la niña de la cual se enamora el personaje que interpretará, en su etapa adulta, Robert DeNiro. El tema de amor de esta película es la Amapola (1924), de José M. Lacalle, de la que deseamos compartir una transcripción para violín.

e hënë, 13 gusht 2007

Las siete maravillas musicales

En un mundo de por sí lleno de maravillas, parece ocioso ponerse a elucubrar cuáles son las siete maravillas de algo. Sin embargo, no deja de ser un interesante ejercicio de imaginación y, sobre todo, conocimiento, reflexionar acerca de cuáles son las siete maravillas de la arquitectura, las siete maravillas de la naturaleza, las siete maravillas de la literatura o las siete de la cinematografía. Indudablemente, nos sentimos impelidos a reflexionar acerca de cuáles son las siete maravillas, las siete obras cumbres non plus ultra de la música clásica. La siguiente es, pues, nuestra lista muy personal, que en ningún momento pretende ser definitiva ni, mucho menos, impositiva: 1) la novena sinfonía de Beethoven, pues ninguna otra obra sinfónica alcanzó la perfección y monumentalidad de esta obra, que además es un llamado a la hermandad en una Europa caótica y que aún había de conocer dos de las guerras más crueles que ha sufrido la humanidad; 2) la Pequeña serenata nocturna, quizá la más conocida obra de Mozart e indudablemente una de las más encantadoras que se han compuesto, y aún, sólo una pequeña muestra de la enorme genialidad de su autor; 3) la Toccata y fuga en re de Bach, obra cumbre musical de una era en que el hombre dio sus primeros pasos hacia la madurez intelectual; 4) la ópera Nabucco, de Verdi, el más querido de los compositores italianos, quien con su música evocó el espíritu de una Italia que luchaba por su existencia misma como nación; 5) la Consagración de la primavera, de Stravinski, poderosa obra que, como un sueño, evoca un mundo primitivo y fascinante, 6) el Bolero de Ravel, partiendo de una idea sencilla, que se repite una y otra vez, esta pieza nos cautiva con sus compases eróticos como la serpiente hipnotiza a su presa, y 7) el Sonido 13 de Julián Carrillo, genial sistema con que el compositor, orgullosamente mexicano y potosino por añadidura, literalmente desintegró el átomo musical y que abrió una gigantesca veta de sonoridades aún por explorar.