Lección 2, ¿y las cuerdas?
En una partitura, el sol de la primera cuerda, o sol grave, corresponde a la nota colocada bajo la segunda línea adicional debajo del pentagrama; el re grave (segunda cuerda) es la nota justo debajo de la primera línea del pentagrama, contando desde abajo; el la (tercera cuerda) es la nota que se escribe en el segundo espacio del pentagrama, también contando desde abajo, y el mi (cuarta cuerda) es la nota que aparece en el cuarto espacio del pentagrama.
[ANUNCIO DE NUESTROS PATROCINADORES: Diversos métodos y partituras de violín siguen la notación anglosajona, así que cabe referirla aquí para que sea de su conocimiento. En el sistema anglosajón los nombres de las notas se representan mediante letras: do (C), re (D), mi (E), fa (F), sol (G), la (A) y si (B)]
El sol grave se toca "al aire" en el violín, es decir, sin que dedo alguno (0) presione la cuerda. Con nuestro dedo índice (primer dedo o 1) se toca la nota la, presionando la cuerda sol. Para una correcta afinación, es necesario seguir las siguientes:
INSTRUCCIONES PARA QUE SU LA SUENE COMO DIOS MANDA
1) Provéase de un violín y un arco embreado. 2) Asegúrese de que la cuerda sol esté correctamente afinada. (Si no sabe afinarlo, que se lo afine su profesor o ayúdese con un afinador electrónico ajustado a 440 Hz). 3) Póngase en posición de violinista. 4) Colocar la tercera falange del dedo índice (primer dedo) junto a la cejilla. La tercera falange es donde la mano se convierte en dedo. 5) Bajar el dedo, haciendo una forma cuadrada, directamente sobre la cuerda. 6) Escuchar el sonido y comparar con lo que registra su afinador. Si en la pantalla aparece una A (la) y se enciende una lucecita verde, ¡misión cumplida!
Qué fácil, ¿no? Bueno, ¿y los demás sonidos? Pues como al la le sigue el si, esta nota se toca con el segundo dedo (el de en medio o corazón o 2), sin remover el primero. Dado que en la escala musical hay un sonido entero entre el la y el si, para tocar si en el violín se debe dejar un espacio entre el primer y el segundo dedo. Un espacio tal que cupiera otro dedo entre ellos. La nota do se toca con el tercer dedo (anular o 3), dejándolo ligeramente unido al segundo dedo y manteniendo éste, así como al primer dedo, sobre el diapasón. En este caso se unen los dedos porque entre si y do solamente hay medio tono en la escala musical. ¿Por qué? Presumibles razones de la física del sonido.El re que corresponde a la segunda cuerda puede tocarse asimismo presionando la cuerda sol con el cuarto dedo (meñique o 4), dejando el espacio de un dedo respecto del do y todos los demás dedos en sus respectivas posiciones. Al respecto, es importante recordar que la correcta ejecución demanda no alzar los dedos conforme se va de una nota más baja (o grave) a una más alta (o aguda) o utilizar todos los dedos que correspondan a la nota. Ello porque por ahí andan algunos aprendices de violinistas que tocan el do sólo con el tercer dedo, dejando los demás al aire.
Recapitulando: 1) cada cuerda del violín tiene una
afinación de quinto grado respecto de la anterior (sol, re, la, mi), 2) la tercera falange del primer dedo debe colocarse junto a la cejilla del violín, 3) el primer dedo cae sobre cada cuerda formando una especie de cuadrado y 4) la digitación de las notas sucesivas se lleva a cabo dejando el espacio de un dedo o unido al anterior según corresponda tono completo o semitono y 4) cada nota emplea siempre el mismo número de dedos que le corresponda.



Luego de haber resuelto los tres enigmas de la erotófoba princesa Turandot, con el riesgo de la decapitación al primer intento fallido, el pretendiente Calaf propone a su vez una adivinanza a su recién adquirida noviecita: ella debe saber cómo se llama su ignoto galán antes del amanecer, y si descubre el nombre, él con todo gusto entregará al verdugo la aventurada cabeza. Pero la princesita, con todo y su sangre real, es medio tramposa, así que manda a sus guardias y espías del palacio a que torturen a todo Pekín para que el nombre del forastero sea 



¡Uffff! Diversas actividades nos habían mantenido alejados de este blog, pero nunca es tarde para retomar el rumbo, y ahora deseamos ofrecerles algunos conocimientos básicos de solfeo que nos ha dado nuestro profesor de violín. Va, pues.


de harinas, cajas de verduras y trastos viejos, la hermosa Déborah cumple sus sueños de ser una bailarina de ballet. Cada mañana, a media jornada, mientras su hermano y su padre se afanan en servir a los comensales, la pequeña moza se escapa al trabajo y se encierra, a solas, para bailar como una delicada mariposilla al son de la Amapola. Sin embargo, ella sabe que no se 
En un mundo de por sí lleno de maravillas, parece ocioso ponerse a elucubrar cuáles son las siete maravillas de algo. Sin embargo, no deja de ser un interesante ejercicio de imaginación y, sobre todo, conocimiento, reflexionar acerca de cuáles son las siete maravillas de la arquitectura, las siete maravillas de la naturaleza, las siete maravillas de la literatura o las siete de la cinematografía. Indudablemente, nos sentimos impelidos a reflexionar acerca de cuáles son las siete maravillas, las siete obras cumbres non plus ultra de la música clásica. La siguiente es, pues, nuestra lista muy personal, que en ningún momento pretende ser definitiva ni, mucho menos, impositiva: 1) la novena sinfonía de Beethoven, pues ninguna otra obra sinfónica alcanzó la perfección y monumentalidad de esta obra, que además es un llamado a la hermandad en una Europa caótica y que aún había de conocer dos de las guerras más crueles que ha sufrido la humanidad; 2) la Pequeña serenata nocturna, quizá la más conocida obra de Mozart e indudablemente una de las más encantadoras que se han compuesto, y aún, sólo una pequeña muestra de la enorme genialidad de su autor; 3) la Toccata y fuga en re de Bach, obra cumbre musical de una era en que el hombre dio sus primeros pasos hacia la madurez intelectual; 4) la ópera Nabucco, de Verdi, el más querido de los compositores italianos, quien con su música evocó el espíritu de una Italia que luchaba por su existencia misma como nación; 5) la Consagración de la primavera, de Stravinski, poderosa obra que, como un sueño, evoca un mundo primitivo y fascinante, 6) el Bolero de Ravel, partiendo de una idea sencilla, que se repite 