jueves, 28 de junio de 2007

Una película entrañable: "El violín"

Cuando me fui al cine a ver El violín (dir. Francisco Vargas, México, 2005), esperaba encontrarme la trillada película de denuncia sobre las violaciones a los derechos humanos en México. Digo trillada no por desestimar la situación de los derechos humanos en mi país, sino porque la denuncia se ha vuelto lugar común no sólo de ciertos políticos que hacen del asunto bandera para atraerse votos, sino de ciertos intelectuales y artistas a quienes la denuncia sirve de pose para darse ínfulas de críticos y bienhechores de la humanidad. En cambio, me sorprendió una película que, sin renunciar a la exposición de situaciones incómodas para el poder, no se hunde en la propaganda izquierdoide y privilegia la estética. Desde las sencillas, pero efectivas actuaciones de los personajes, en especial la del entrañable don Ángel Tavira como el abuelo violinista, hasta la fotografía que recuerda las imágenes épicas de Kurosawa (Barbarroja, La fortaleza escondida, etc.), pasando por los valores que propone (la lucha por la dignidad, la tradición oral como vínculo familiar y social, la música como horma y arte escurridizo para el prepotente*, la solidaridad), El violín es una película que indudablemente marcará un hito en la historia de la cinematografía mexicana y quizá hasta se convierta en un clásico del cine contemporáneo.



(* De particular humorismo, para quienes estamos en esto del violinismo primario, son los desastrosos intentos del capitán militar por tocar el violín, moviendo el arco de forma prácticamente paralela a las cuerdas. Hasta los neófitos saben que el correcto movimiento es con el arco perpendicular respecto de las cuerdas.)

1 comentario:

Unknown dijo...

aaaw
me encanta tu blog
>< yo apenas compre mi violin y aun no lo he tocado
jajaja estoy pensando en ponerle nombre
y todo eso
saludos!